Cogimos un Renault 4 E-Tech Iconic cedido por ByMyCar Esplugues y le hicimos lo que más revela a un eléctrico en un solo día: ida y vuelta de Sant Cugat del Vallès a la Ràpita, con tres adultos a bordo, autopista a 120 km/h casi todo el camino y dos paradas de carga bien distintas. Salimos con el 93 % y volvimos con el 24 %. Por el camino hubo un susto de batería que no sale en ninguna ficha técnica.
La unidad probada
- Modelo
- Renault 4 E-Tech Iconic
- Batería
- 55 kWh brutos / 52 kWh útiles
- Techo
- De chapa, sin techo panorámico de cristal
- Ocupantes
- 3 adultos
- Ruta
- Sant Cugat del Vallès → l'Aldea (Tarragona) → Sant Cugat, en el mismo día
- Recorrido aproximado
- Unos 430 km ida y vuelta
- Entrega / devolución
- 93 % → 24 %
- Consumo registrado
- Entre 15,8 y 17,2 kWh/100 km, a 120 km/h
Cómo se consiguió el coche
La unidad la cedió ByMyCar Esplugues para hacer esta prueba, el 11 de octubre. El viaje fue de Sant Cugat del Vallès a la Ràpita y vuelta.
La ida: 120 km/h, tres personas y un primer cargazo en Sant Cugat
Antes de salir completamos la carga en un punto de Electra en Sant Cugat hasta dejar la batería al 93 %. Íbamos tres adultos, y desde que cogimos la AP-7 mantuvimos los 120 km/h casi todo el trayecto, salvo cuando el tráfico no dejaba.
A ese ritmo el ordenador de a bordo marcó un consumo medio de entre 15,8 y 15,9 kWh/100 km. Para un coche de ciudad como el R4, a 120 km/h constantes y con tres pasajeros, es una cifra que se deja conducir: llegamos a l'Aldea con el 31 %, sin apreturas.
Cargar en l'Aldea: 50 kW de cartel, 22 kW reales
Repusimos batería en un punto público y gratuito situado en l'Aldea, gestionado por el Ayuntamiento de Amposta a través de e-Tècnic. El cargador anuncia 50 kW, pero el coche nunca pasó de 22 kW. No pude comprobar el motivo en el momento: el R4 admite hasta 100 kW en corriente continua, así que el límite pudo venir del propio punto.
Dejamos el coche cargando hasta el 56 %. No cronometré la sesión, así que no puedo dar un tiempo exacto, pero con 22 kW de potencia real y unos 25 puntos de batería recuperados (del 31 al 56 %, unos 13 kWh de los 52 útiles), la cuenta sale en algo más de media hora.
La vuelta: el susto que no sale en ninguna ficha
Entre salir de l'Aldea, moverse un poco por la zona y parar a comprar algo, el 56 % con el que salimos bajó hasta obligarnos a cargar antes de llegar a casa. No apunté el porcentaje exacto al llegar a la siguiente parada, pero la cuenta con los datos que sí tengo es reveladora.
Tuvimos que cargar sí o sí antes de completar la vuelta, y lo hicimos en el Supercharger de Tesla del Hotel La Boella, junto al aeropuerto de Reus. Elegimos ese y no el de Reus capital porque el de Reus cobraba 0,75 €/kWh y el de La Boella, 0,45 €/kWh. Solo había dos cargadores en el sitio.
26,358 kWh repuestos en 19 minutos, con picos de 100 kW. Coste: 12,12 €.
26,358 kWh sobre una batería útil de 52 kWh son casi 51 puntos de batería en 19 minutos. Para meter eso de una sentada, hace falta haber llegado bastante más bajo de lo que pensábamos.
No anoté el porcentaje exacto de llegada a La Boella, pero haciendo el cálculo con los datos que sí tengo (kWh repuestos, batería útil y el 24 % con el que acabamos llegando a casa) todo apunta a que llegamos al cargador con menos del 10 %. No es un dato que anotara en el momento, así que lo dejo como estimación y no como cifra cerrada, pero el susto fue real: el margen con el que planifiqué la vuelta era más corto de lo que creía.
| Punto | Potencia | Batería | Tiempo | Coste |
|---|---|---|---|---|
| Punto municipal, l'Aldea (Amposta / e-Tècnic) | 22 kW reales (anunciado 50 kW) | 31 % → 56 % | No cronometrada | Gratuito |
| Supercharger Tesla, Hotel La Boella (Reus) | Picos de 100 kW | ~10 % → ~61 % (estimado) | 19 min | 12,12 € (26,358 kWh) |
Con esa segunda carga llegamos a Sant Cugat con el 24 %, y el consumo medio de ese último tramo subió a 17,2 kWh/100 km, un poco más que en la ida.
Tres cosas que me convencieron
La agilidad: se siente un coche ligero
Es lo primero que se nota y lo que más se agradece en un viaje largo: el R4 se siente ágil y ligero, tanto en los cambios de carril de la autopista como en las maniobras más lentas. No pesa al conducir.
El control de crucero adaptativo, con un matiz
Subir y bajar la velocidad y la distancia de seguimiento es muy intuitivo, con un par de toques. El pero: en 3 o 4 ocasiones durante el viaje hizo ghost braking, frenando de golpe de 120 a 80 km/h sin que hubiera motivo real. No fue brusco ni peligroso ninguna de las veces, pero conviene no soltar la atención aunque el sistema vaya activado.
Las luces automáticas y el ambiente interior
El sistema que apaga las largas al detectar un coche de frente funciona bien en general. Es menos fino con las motos, y en algún caso puntual tardó un poco en detectar un coche. Pero en conjunto cumple. La iluminación ambiental, de noche, acompaña bastante y suma a la sensación de ir en un coche cuidado por dentro.
Lo que no me convenció
La dirección: sobrada en autopista, floja en ciudad
A 120 km/h el volante va fino y estable, sin sorpresas. El problema es en ciudad: ahí la noté imprecisa, sin el punto medio que esperas para maniobras lentas. Es un coche pensado para sentirse bien en carretera que pierde algo de esa sensación en tráfico urbano.
El asistente de mantenimiento de carril, el peor momento del viaje
Este es el aviso más serio de todo el artículo. El sistema que mantiene el coche centrado en el carril tiende a engancharse hacia el carril derecho, y en algún momento llegó a sentirse realmente peligroso. Si lo activas, conviene llevar las manos bien puestas en el volante y estar pendiente, porque no es un asistente del que te puedas fiar del todo.
Insonorización y comodidad, el reposabrazos y el viento
No lleva doble cristal, y a partir de cierta velocidad se nota: el viento se escucha más de lo que me habría gustado. A eso se suma que, tras unas dos horas de viaje, el apoyo del codo en la consola central empezó a resultar incómodo por falta de acolchado. En un coche pensado para trayectos largos como este, son dos detalles que se notan.
La cámara trasera
De calidad discreta, por debajo de lo que esperaría en el resto del coche. Para maniobras justas convendría apoyarse más en los sensores que en la imagen.
¿Y los ajustes y los menús?
Hay tela que cortar ahí, pero prefiero no despacharlo en dos líneas aquí: le voy a dedicar un artículo aparte centrado solo en eso.
Qué me llevo del viaje
Un R4 que hace bien lo que promete: 430 km con tres personas, a 120 km/h y con dos cargas, uno de ellos gratis. Es un coche que se siente ágil y agradable de llevar, con un control de crucero cómodo pese al ghost braking ocasional. Pero el viaje también dejó dos avisos que me parecen más importantes que cualquier cifra de consumo: el asistente de carril no es de fiar al cien por cien, y en un viaje así conviene planificar la carga de vuelta con más margen. El susto de batería antes de La Boella deja esa lección.
Cómo se hizo esta prueba
El coche lo cedió ByMyCar Esplugues para esta prueba, el 11 de octubre. No hubo acuerdo de contenido, ni pago, ni revisión previa de este texto por parte del concesionario.
Los consumos son los que mostraba la pantalla del coche en cada tramo, sin corregir. Los porcentajes de batería en l'Aldea y en Sant Cugat se tomaron de la pantalla en el momento; el porcentaje de llegada al Supercharger de La Boella no se anotó entonces y aquí aparece como una estimación, calculada a partir de los kWh repuestos y la batería útil del coche, no como un dato medido. El recorrido total es aproximado. Todas las fotografías son propias.